Dolor Muscular por Ácido Láctico

El ácido láctico, se produce cuando hay una gran demanda de energía, es decir, cuando realizas un entrenamiento con bastante intensidad. El lactato se acumula cuando el cuerpo produce más del que los tejidos musculares son capaces de ir eliminando.

Tradicionalmente, las agujetas que sufrimos los días posteriores a un gran entrenamiento de pesas se han atribuido a la cristalización del ácido láctico. Sin embargo, numerosos estudios han demostrado que no es éste compuesto el que nos genera el dolor muscular que llamamos agujetas.

La acumulación de ácido láctico en los tejidos musculares durante un entrenamiento tiene dos consecuencias principalmente. Por un lado, el calcio deja de unirse a las fibras musculares y esto imposibilita la contracción del musculo. Por otro lado, dejan de romperse las moléculas de glucosa y estas no pueden ser absorbidas por los músculos. Por lo tanto el músculo deja de tener energía. El resultado de estos dos procesos es la aparición de la fatiga que nos hace terminar un entrenamiento.

Las agujetas o dolor muscular de origen retardado se relaciona en la actualidad con una reacción inflamatoria de las fibras musculares en reacción a las microrroturas causadas por el entrenamiento. Cuando entrenamos en rangos de hipertrofia lo que buscamos es maximizar el daño muscular causado durante el entrenamiento para que los músculos crezcan al ser reparados por el organismo durante el descanso. Por lo tanto, cuando más efectivo haya sido nuestro entrenamiento, más microrroturas musculares generaremos y más probabilidades tendremos de sufrir agujetas los días posteriores.

Otros mitos relacionados con las agujetas

Los principales mitos relacionados con las agujetas tratan sobre las mejores formas de “curarlas” o hacer que el dolor desaparezca. Una creencia popularmente muy extendida es que beber agua con azúcar cura las agujetas. Este remedio se basa en la creencia de que las agujetas eran cristales de ácido láctico, pero lo cierto es que estos cristales no existen puesto que el cuerpo elimina el ácido láctico en cuestión de minutos. Por lo tanto, el beber agua con azúcar o agua con limón y azúcar no tiene ningún efecto, ni positivo ni negativo para las agujetas.

Otro mito muy extendido es que las agujetas se curan entrenando la zona dolorida. Al igual que el mito anterior, este también apareció en relación a los cristales de ácido láctico. Sin embargo, los efectos de entrenar la zona dolorida si son positivos. El único problema de este mito es la explicación del porqué es beneficioso. No es cierto que entrenando una zona con agujetas rompamos los cristales de ácido láctico y que de esta forma se absorban mejor, puesto que estos cristales ni siquiera se llegan a formar. Sin embargo, al ejercitar el músculo a baja intensidad o simplemente con una sesión de estiramientos, logramos un mayor flujo sanguíneo en la región que logrará eliminar los residuos alrededor de las microrroturas y reducir levemente su inflamación. Otros remedios eficaces para las agujetas son los antiinflamatorios y el frío.

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